sábado, 25 de septiembre de 2010

EL CUERPO HABLANTE


Shhh... el cuerpo quiere hablar...








domingo, 19 de septiembre de 2010

LA "COLA" DEL VIOLÍN

- Dale más arco - decía mi profesor -

Al ver la insatisfacción en mi rostro, comenzó a relatar una pequeña metáfora.

- Mi maestro nos contaba que el arco es como una cola, como la del mono, que ha evolucionado a través del tiempo. El arco cambió para satisfacer las necesidades musicales que surgían con la elaboración de cada obra y con lo que querían lograr los músicos. Si no utilizamos todo el arco nos lo van a acortar y ¿no queremos eso cierto? Así que utilízalo todo, por que evolucionó para ello, para lograr un mejor sonido.

En ese instante se me olvidó la razón por la cual estaba allí. Una conexión casi sobrenatural me embargó por completo. Me sentía más apegada a aquel instrumento, tanto…que era como si cada uno de mis brazos se hubiera fusionado con aquella sinuosa caja de resonancia, con aquel mástil, con el arco. Sentía como si mi brazo derecho se hubiera alargado 72 cm.

Entonces comprendí la razón por la cual lo amo tanto, a pesar de que aún no logro transmitirle adecuadamente mis sentimientos. Al igual que nuestro cuerpo, que nuestra alma…el violín se desarrollo hasta el punto de convertirse en un "ser" realmente especial, capaz de llegar a lo más profundo de nuestra existencia, haciéndonos sonreír, llorar e incluso bailar.

Presentándose así, tan delicado pero también tan firme, “conversa” con quien lo toca de manera mágica, como si estuvieran en otro mundo. En ese momento fue más que una metáfora, fue una pista que me condujo a comprenderlo y a apreciarlo aún más. No es simplemente una práctica, no es simplemente un toque, es una caricia, es una serie de mimos, algunos suaves y otros fuertes. Es un contacto tan indescriptible. Mi nuevo acompañante, tan querido.

lunes, 13 de septiembre de 2010

A RASTRAS


Hay un dicho popular que dice: “el que no quiere una taza, se le dan dos” Que palabras tan ciertas. Llamaban insistentemente: “es una celebración pequeña, estaremos los que somos” Como al final dió igual que era lo que pensaba al respecto, por que la vida es terriblemente irónica, por que se me notaba por encima la falta de entusiasmo, fue que en resumidas cuentas fui llevada a la “fiestita”

¿Recuerdan ese momento en las caricaturas en el cual le salía tremenda gota de sudor al personaje mientras disimulaba que la estaba pasando bien o sobrellevando una situación embarazosa? Jaja pues vaya que me sentía de esa forma.

La carretera me esperaba. “Allá voy, que el universo entero me dé la paciencia suficiente para sobrellevar el rato” Pero no fue así. Problema número uno: una laaaarga fila de automóviles. Sí, alguien había dejado este mundo y una gran cantidad de “dolientes” le seguían. “Diantre” Fue lo primero que llegó a mi mente. Entre suspiros y conversadera para convencerme de que nada sucedía, se logró pasar la dificultad.

Problema número dos: llegar a la “fiestita” y no saber dónde encajar. Te quiero, te queremos, ¡todos nos queremos! Eso lo sé. Saludos por allí, saludos por allá. A repartir besos. ¿Y después? A tomarse una cerveza y reír ridículamente por un tema que me importaba un pito. A que les ha pasado.

Si nos paramos lejitos del grupo, por que queremos contemplar el cielo o ver la gente pasar apurados en medio de su cotidianidad, preguntarán: ¿pasa algo? No pasa nada solo que estamos tremendamente aburridos, pensando en una película interesante que están proyectando en el cine y que nos encantaría ver, en el libro que podríamos estar leyendo o lo que estaríamos construyendo con un lápiz y un papel…tantas cosas. Cuando estás con el resto: “pero si haz engordado” o “estás muy flaco(a)”

(Sonrisa temblorosa y enorme gota de sudor)

Nos sentamos, sintiéndonos desubicados, esperando que el final llegue. En ese momento recordé unas palabras que alguien me dijo: “Cuando una situación no me gusta, simplemente pienso en otra cosa y dejó que todo fluya a su manera, a su ritmo” Me dediqué entonces, durante esas horas, a aplicar el consejo. La pregunta en ese instante era, ¿en qué pensar para que se me pierda el sabor de esta bebida? ¿Sobre qué reflexionar para que las palabras me lleguen enmudecidas?

¡Oh preciosa luna! En ese momento la amé tanto. Anunciaba el final de un día que se me había hecho eterno. A veces la despedida no es más que una vil intrusa, pero también, en ciertas ocasiones, a pesar del cariño o la estima que nos une con esas personas, si se es tan…aguafiestas como yo, puede llegar a ser un bálsamo muy poderoso, reconfortante.

LOS NUEVOS HABITANTES DEL REINO











sábado, 4 de septiembre de 2010

UNA NOCHE DE INVIERNO

Hace rato que no sentía una noche tan fría. Al cielo últimamente le ha dado por llorar...¿será acaso por tanta miseria humana? Tal vez. Pero también podría llorar por que al fin alguien fue escuchado, por que alguien pudo sonreír bajo el cobijo de un ser especial, una persona capaz de calmar la marea de angustias que encierra el alma, un individuo capaz de soñar y hacer que el otro sueñe incluso despierto, y que haga del tiempo un invasor imperceptible, y de los días instantes verdaderamente especiales.

Todo esto merece ser llorado, pero con alegría. Lágrimas de felicidad y de dicha por la magia, el secreto, que encierra la vida, el bienestar que todos los seres humanos buscamos y pocos han hallado: la razón de nuestra existencia y el ser verdaderamente amados por alguien.



domingo, 29 de agosto de 2010

LOS LATIDOS DE MI CORAZÓN

Acá los dejo con esta música, con los latidos de mi corazón...algunos suaves, otros con increíble fuerza, con pasiones, alegrías y tristezas contenidas.

Sugiero que escuchen cada canción con unos audífonos. Que lo disfruten.

Mi favorita es ROMANCE.


Abrazos.
















sábado, 28 de agosto de 2010

LA ENCANTADORA HURÍ

Hacia dónde me llevas, oh encantadora

Hurí, y ¿cuánto más debo seguirte

por este ríspido camino sembrado de

espinas? ¿Por cuánto tiempo nuestras almas

ascenderán y descenderán penosamente por este sinuoso

sendero rocoso?


Como un niño que sigue a su madre, así

te sigo, asido a tus ropas,

olvidando mis sueños y

admirando tu belleza. Mis ojos,

presa de tu hechizo, están ciegos a la

procesión de espectros que se cierne sobre

mí, y me atrae hacia tí una fuerza

interior que no puedo negar.


Detente un momento y déjame ver

tu semblante. Mírame un

momento: quizá descubra los

secretos de tu corazón en tus extraños

ojos. Detente y descansa, pues estoy fatigado,

y tiembla mi alma de miedo al transitar

esta horrible senda. Detente, pues

hemos arribado a esa terrible encrucijada

donde la muerte abraza a la vida.

¡Oh, Hurí, escúchame! Yo era libre

como los pájaros, explorando valles y

bosques, y volando por el vasto

cielo. Al atardecer reposaba sobre las

ramas de los árboles, meditando sobre los

templos y palacios de la Ciudad de las

Coloridas Nubes que el sol edifica

en las mañanas y destruye antes del

anochecer.


Yo era como un pensamiento, caminando solo

y en paz de este a oeste del

universo, regocijándome con la

belleza y alegría de la vida, y cuestionando

el magnífico misterio de la

existencia.


Yo era como un sueño que se deslizaba bajo

las amistosas alas de la noche,

penetrando por las ventanas cerradas

en los aposentos de las doncellas, retozando

y despertando sus esperanzas... Luego me

sentaba junto a los jóvenes y alborotaba sus

deseos... Luego exploraba los cuartos

de los mayores y me adentraba en sus pensamientos

de plácido contentamiento.


Entonces tú cautivaste mi fantasía, y desde

ese hipnótico momento me sentí como un

prisionero arrastrando sus cadenas e

impelido hacia un hogar desconocido...

Tu dulce vino, que ha robado mi voluntad,

me ha intoxicado, y ahora descubro

que mis labios besan la mano

que con rigor me golpea. ¿Acaso no puedes

ver con los ojos de tu alma la

opresión de mi corazón? Detente un

momento: estoy recobrando mis fuerzas

y liberando mis cansados pies de las

pesadas cadenas. He destruido la

copa de la que bebí tu

gustosa ponzoña... Pero ahora estoy

en tierra extraña, y perplejo:


¿Qué camino he de seguir?

He recuperado mi libertad. ¿Me aceptarás

ahora como dispuesto acompañante,

que mira el sol con vidriosos

ojos, y empuña el fuego

con firmes dedos?


He desplegado mis alas y estoy

pronto a descender. ¿Acompañarás a

un joven que pasa sus días vagando

en las montañas como el águila solitaria y

malgasta sus noches deambulando en los

desiertos como el león inquieto?


¿Te contentarás con el

afecto de uno que considera al amor

solo como un anfitrión y se niea

a aceptarlo como amo?


¿Aceptarás a un corazón que ama

pero jamás se rinde? ¿Y que arde, pero

jamás se funde? ¿Estarás cómoda

con un alma que se estremece ante la

tempestad, pero jamás se somete a ella?


¿Aceptarás como compañero a uno

que ni esclaviza ni es un

esclavo? ¿Serás mi dueña, pero sin

poseerme, tomando mi cuerpo pero no mi corazón?

Entonces aquí está mi mano, estréchala

con tu bella mano, y aquí está mi

cuerpo, abrázalo con tus amantes

brazos, y aquí están mis labios, prodígales

un beso profundo y embriagador.



Gibrán Khalil Gibrán

"Los Secretos del Corazón"

(1931)


¿Quién es tu Hurí?