sábado, 18 de febrero de 2017


A medida que pasa el tiempo, uno se percata de que...entre más planes se tiene...más se puede llegar a encaprichar la vida con ponerlos de cabeza y cambiarle a uno las reglas del juego. El soñar es algo maravilloso, nos permite...sentir ese calorcito reconfortante en el corazón de que las cosas podrían estar mejor (si es que uno así lo necesita) o lo que ya funciona...lo que ya marcha bien en nuestras vidas, ojalá no cambie...,pero eso algo inevitable que se asoma de tanto en tanto, paseándose por la cotidianidad, con esa sonrisa maliciosa amenazando con sacarnos de nuestra zona de confort. 

Por ejemplo...yo podría desear que ellos siguieran juntos, pero eso ya no es posible. No lo es porque la felicidad se ha visto minada, porque...ella más que todo, no lo soporta más, porque él ha cometido errores que ella, a estas alturas de la vida, no le puede perdonar. Aunque...quizá lo haga. Quizá cuando esté sola en cama, en medio de la noche, le perdone en su corazón, pero jamás se atrevería a decírselo, porque las palabras parecen no desear salir, se atascan los sentimientos y se forma un nudo entre el corazón y el pecho que le impide expresarse tranquila y cómodamente cuando está frente a él o ante las personas que tanto le importamos.

Ahora los papeles se han invertido y somos nosotros quienes nos hemos convertido en sus soportes, en los pilares a los cuales aferrarse para que no se pierdan, para que no sientan que todo se ha ido al traste y que los cambios que se vienen, por muy difíciles que sean, no van a cambiar quienes somos y todo el amor que nos tenemos (así existan momentos en los cuales parece que no nos podemos soportar) Nuestros corazones, a pesar del dolor, tendrán que aprender a continuar con ese amor tierno y fiel que trata de cultivar la paciencia y la comprensión, porque a pesar de todo, nos lo merecemos, cada uno de nosotros merece sentirse amado...    

martes, 10 de mayo de 2016



De mi mama aprendí...

El estado nervioso de que algo malo ha pasado porque: la persona no ha llegado a la hora concretada. Porque la persona a la que uno está llamando no contesta rápido el móvil. Porque el familiar que hace siglos no se comunicaba, de un momento a otro...llama.

Que no es decente llamar a una casa a partir de las 9 de la noche. Claro que esto se aplicaba a la época en la que aún no teníamos celular. Y ya que menciono las llamadas, también aprendí de ella que el teléfono fijo no da dinero ni fortuna y mucho menos leche como para andar teniendo largas conversaciones por ahí (así uno estuviera reclamando los preciados libros que prestaba a los compañeros de salón...)

Que da mala espina (el famoso pálpito, entiéndase por presentimiento) de que no es bueno salir de nuevo de casa una vez que se le ha pasado la llave a la puerta. Cualquier cosa de la que uno se acuerde haya quedado pendiente por hacer, ya puede esperar al día siguiente.

Pero lo que más aprendí de ella, es que no hay nada como un fuerte abrazo cargado de cariño sincero, de esos que reconfortan, que nos hacen sentir bien y nos permiten...en un suspiro, percibir que por un momento todas nuestras preocupaciones y problemas quedan a un lado.

Y que el despertar a los hijos en la mañana para que vayan al colegio, más que ser un acto de disciplina, se podía convertir en un divertido y tierno momento, ya que a diferencia de papá, su forma de despertarnos (a mi hermano y a mí) era con caricias en el cabello y la espalda, ¡así no se levanta cualquiera! Por algo será que más de una vez se me hacía tarde para asistir a clases. El famoso "cinco minuticos más" era algo que no podía evitar pedirle sintiendo todo su cariño y todo su amor. 

¡Ah! y se me olvidaba dos cosas importantes: la primera es que mamá que se respete, si tiene más de un hijo...no podrá evitar de tanto en tanto confundirles la ropa. En este caso, mi hermano y yo teníamos que revisar cada rato que efectivamente los calcetines de educación física, fueran los que nos correspondían, ¡gracias a Dios solo confundía eso! Y la segunda es que para ellas no hay nada como una deliciosa taza de café o chocolate bien caliente (de esos que te queman la boca y cuando te quejas ellas reaccionan diciendo "ay tan flojo, tómeselo") para levantar el ánimo y agarrar calorcito si la mañana está muy fría. 

¿Qué más puedo decir? Que quizá...si lo pensamos bien, nuestras mamás puede que tengan un temperamento templado y volátil, que sean...como decimos comúnmente, jodidas. Pero que tras cada regaño que nos pueden dar, más allá de amargarnos el rato, está la noble intención de que seamos mejor, no perfectos...porque ningún ser humano lo es, pero sí que seamos mejores personas. 

Entiéndanlo, por muy mayorcitos que estemos, siempre seremos sus niños y lo seguiremos siendo para ellas hasta el día en el que nos falten. Por eso, disfrutemos al máximo con sus cantaletas a pesar de todo, pero más aún...con sus disparates, con sus ocurrencias y divertidas creencias que tienen y se pasan de mamá en mamá, entre ellas...allá con sus amigas mientras se toman el café de la tarde, por que son especiales...porque son irremplazables.

martes, 25 de agosto de 2015



Quizá un café bien cargado mejore mi ánimo en esta tarde y pueda así pensar con calma sobre aquellos asuntos que en mi corazón no he podido resolver. No podemos evitarlo, los recuerdos...por más que lo intentemos, de tanto en tanto se esfuerzan por regresar tocando a la puerta de nuestra conciencia. Yo tengo muchísimos. Si los pongo en una balanza, diría que hay cierto equilibrio entre los recuerdos teñidos de tristeza y aquellos que me hicieron llorar...pero de la risa, situaciones que...al tomar distancia, puedo verlas como una extravagante amalgama de circunstancias que forman un camino de lo mas torcido. No hay uniformidad. Por el contrario, hay senderos sinuosos que derivan en otros y estos  a su vez en rutas más pequeñas y estrechas, algunas...sin salida en las cuales he tenido que volver sobre mis pasos para tratar de seguir, instantes en los cuales no son necesarios los aburridos libros de superación personal porque...de alguna u otra manera, la vida se encarga de enseñarnos, tarde o temprano...ya sea por las buenas o por las malas, lo que necesitamos incorporar a nuestra existencia.

Y es así, creemos tener todo tan claro cuando estamos tan pequeños. Forjamos sueños...pero no son sueños propios, no son anhelos de nuestro corazón. No...son los deseos de nuestros padres, de nuestros familiares. El camino se ve tan despejado, como el cielo sin nubes durante los días más intensos de verano. El sol está en lo alto...y el futuro se ve prometedor...y creemos, creemos en todo aquello que nos dicen, en lo que debemos ser y hacer para ser felices, como si la naturaleza de nuestro ser fuera tan transparente y tan clara que se pudiera tener un panorama completo de lo que realmente nos hace felices desde tan chicos. Ya mucho tiempo después es que uno se da cuenta, de que por más planificada que tengamos nuestra vida, habrá días y noches de silencio en los cuales surgirán imprevistos, cambios en la forma cómo vemos el mundo y más importante...cómo nos vemos a nosotros mismos. En ese instante es que uno empieza a evaluarse el significado de "ser feliz" y...aunque, no tengamos del todo claro qué es en realidad, a la conclusión que solemos llegar es que no suele ser precisamente aquello que nos repetían nuestros padres y abuelos, que tiene tantos matices y escalas que aún hoy cuesta creer que se mantengan ciertas percepciones desde tantísimo tiempo ya acerca de lo que esto significa, percepciones que nos lastiman, que nos encierran...porque sentimos que estamos en la obligación de cumplirlas...



martes, 14 de abril de 2015



"El tema es así: cada uno de nosotros vive sometido a las urgencias de lo cotidiano, a la ínfima batalla por sobrevivir y medrar, agobiado por las preocupaciones de la familia y del negocio, buscando el pequeño placer para el día  y el pequeño placer para la noche propios del último hombre, según acusó el Zaratustra nietzcheano. Pero también somos criaturas metafísicas y de vez en cuando, al trasluz de la rutina, nos asaltan preguntas acerca de lo infinito o de la justicia que no llega y nos preguntamos qué va a ser de nosotros. Las ordinarias destrezas empíricas y las estrategias de la psicología de corto alcance nos bastan para atender lo que reclama el día a día, sin levantar la nariz del surco obligatorio que vamos arando; pero hay algo en nosotros - ese algo en el hombre que, según sir Thomas Browne, "no le debe vasallaje al sol" - que reclama ideas o leyendas de magnitud cósmica, explicaciones del mismo arrogante tamaño que nuestros anhelos o perplejidades"


                                                                                        Fernando Savater
                                                                      "La vida eterna" 



lunes, 13 de abril de 2015



Me convertí en lo que quería evitar, me transformé en esperanza, en puro anhelo a flor de piel, capaz de reaccionar al instante con el sutil toque de su caricia, deseando palabras que sabía...nunca iban a llegar. Mis suspiros se los llevó la brisa de la tarde, tratando de ahogar aquellos pensamientos angustiosos...teñidos de tristeza, con una taza de café. Un beso suyo podría salvarme, pero elijo suplicar... bajo el despejado cielo, que en medio del silencio...aquel dios que se oculta tras el sol y la luna, me dé las fuerzas suficientes para aprender a olvidar... 

                                             L


martes, 10 de febrero de 2015



Hay quienes piensan que vivir en uno de los países más felices del mundo es algo algradable. Se equivocan. En realidad lo hacen...al menos..., desde la perspectiva de aquellos que apreciamos el silencio. Bendito y amado silencio...madre de las preguntas más incómodas e interesantes, fuente de encuentro con uno mismo ya sea para odiarse o amarse, para fabricar mundos, fundirse con sueños y delirios.  

A quienes somo así, suelen decirnos que tenemos un alma vieja, sin color y sin brillo por no hacer parte de las celebraciones que se le hacen a la vida. Quizá sea cierto, pero también lo es que considerarnos uno de los países más felices del mundo, no da el derecho a la falta de respeto con nuestros semejantes.  

Ser...supuestamente tan alegres, esto de estar tapando la miseria de un país social, económica y políticamente deteriorado, se ha convertido en una total excusa que ha echado unas fuertes raíces culturales para armar safarranchos como dicen, encontrando pretextos para colmar de ruido momentos de pensamiento, circunstancia bajo la cual la gente se deja llevar por el descarado "me importa hongo si estoy incomodando a mis vecinos" Esto...es algo que le pone a uno la paciencia a prueba.

Y, aunque si bien...hay quienes dicen "hombre, no le preste atención a eso" se agradece el comentario, pero no se acepta, precisamente porque es por ese conformismo del "pues deje así que se le va a hacer" que las personas se creen que pueden hacer lo que les da gana. Y es que uno se fija...razón por la cual no deja de sorprender, en las polaridades culturales que vivimos. Mientras que en otros países se impone una severa sanción a quien moleste a sus vecinos hasta altas horas de la noche, en esta tropicalísima región, las figuras de autoridad no son más que meras figuras que la gente se pasa por encima. ¡Expertos totalmente en ser inútiles, negligentes y alcahuetas!
 

 

martes, 26 de agosto de 2014



Perdóname...


Por comportarme aún como una adolescente...

Por preferir los tenis y los blue jeans desgastados a los tacones altos y las faldas...

Por pensar tanto en todo y no dejarme llevar tan fácil en el fluir de la vida...

Por no ser tan aventurera como a ti en algún momento te gustaría...

Por perderme en mis pensamientos cuando sé que en ese momento estás reclamando mi atención...

Por preferir en ocasiones una buena lectura o una amena conversación a una noche de intimidad...

Porque el papel de la mujer fatal no me calza...


Y aún así...no puedo decir que me siento disgustada conmigo misma....



viernes, 11 de julio de 2014



La mayoría de los padres quieren que los hijos...

- Asistan a todas las reuniones familiares y saluden hasta la mascota de la casa

- Se vistan como ellos creen que deben vestirse, no importa si se tiene 30 o más años, frases como: "te he dicho que esa camisa no te queda" "deja de ponerte tanto zapato cerrado y usa tacones de vez en cuando" no suelen faltar, así como tampoco: "no te dejes el cabello tan largo" o "pareces un bárbaro, afeitate"

- Alcancen las metas que ellos no pudieron alcanzar y sean aquellos quienes no pudieron ser por las mil y un razones. Aunque...este es un querer muy común y normal entre los padres, no necesariamente significa que es saludable...¡no lo es! Unos nunca caen en cuenta de ello, otros se demoran demasiado y unos pocos se percatan a tiempo...¡que fortuna!

Se puede decir que sí, que el tiempo ha pasado rápido, que la vida de ahora ya no es como la de antes, que los padres ahora...parecen manejar otros pensares...pero no es así, en esencia son lo mismo. En lo más profundo de su ser siguen siendo aquellos que (aunque les cueste admitirlo) quieren un hijo casi perfecto. Y por eso es que siempre existirá ese "pero..." ¡Es que hasta para las cosas más cotidianas! Acéptelo...dese cuenta que no importa que tantos platillos usted aprenda a preparar o que tanto se esfuerce por hacer la limpieza al apartamento o a la casa...no será suficiente...se lo darán a conocer con sutileza, con cariño o con irritabilidad, no importa...no lo pueden evitar. Y nosotros...nosotros los hijos no podemos hacer otra cosa sino amarlos...¡ah! y tenerles mucha paciencia...


  

martes, 10 de septiembre de 2013

LIBERTAD


Últimamente, parece inevitable encontrarse en los periódicos digitales con la noticia de que en Estados Unidos la gente está escandalizada porque una artista llevo a cabo una presentación calificada de obscena. Quitándose algo parecido a un corsé y bailando muy provocadoramente en ropa interior, sorprendió a los espectadores, a los televidentes y...como si eso no fuera poco, a una asamblea o especie de comisión (no recuerdo ahora cómo se llama) de dicho país que se encarga de vigilar continuamente lo que se presenta en la pantalla chica. 

¿Por qué lo hace? solo ella lo sabe. ¿Será que se cansó de ser una buena niña y decidió mandar las buenas formas y la ropa...al carajo? Sean cuales sean las razones...primero, es muy difícil que la gente se detenga por un momento a tratar mínimamente de comprender el motivo de sus acciones, por qué es como es. Así, continuamente se lee que la señorita no ha hecho más que recibir una lluvia de críticas negativas al respecto. Segundo, si lo que hizo está bien o mal...y esto sí que es un verdadero problema resolver.

¿Será demasiado conformista esto de que...el matiz de una situación depende desde el punto de vista que se mire? Puede ser. Hay que tener en cuenta que cuando uno se adentra poco a poco en preguntas fundamentales que la vida cotidiana genera...uno no hace más que empantanarse en vez de encontrar una respuesta. Lo que si sé señores...es que no podemos ser tan hipócritas, no podemos intentar tapar el sol con un dedo. Lo que sucedió en ese escenario no es más que un reflejo de lo que ocurre clandestinamente (o quizá no tanto) en las distintas ciudades del coloso occidental.

Hasta donde se sabe, a ella no la obligaron a hacer lo que hizo, no le apuntaron a la cabeza ni la acorralaron diciéndole que si no lo hacía ya iba a saber...No. Lo que ejerció fue su libertad. Tomó la decisión de presentarse así, de mostrar su cuerpo de aquella forma tan insinuadora. ¿Alguien salió herido(a) con su determinación? no. Lo que sí, es que para la gran mayoría salió pisoteada la moral, la educación. Lo cual es bastante irónico teniendo en cuenta que Estados Unidos es como el nido de la pornografía.

Que los chicos vieron su puesta en escena por la tv. Pero eso señores, es el menor de los problemas no por que ella al menos se dejo algo que tapara sus pechos y su parte íntima, no..., sino por que en realidad la tv no le hace competencia a lo que los jóvenes acceden frecuentemente en internet. La libertad allí es casí que infinita. Es bien sabido que el joven estadounidense promedio le dedica más tiempo a estar frente la pc que la televisión. 

Así que dejémonos de escándalos y de señalamientos, mejor dediquemos a observar el verdadero problema. Ahora, cuando una persona toma la decisión que ella tomó la responsabilidad no solo recae en ese individuo sino también en uno. Me refiero a la responsabilidad de aceptar o rechazar, hacer a un lado lo que distintos medios me ofrecen y si lo acepto qué voy a hacer con eso. 

Para esto...nada como Jean Paul Sartre cuando se habla de su libro El ser y la nada (1943) en el que afirmaba que no se puede evadir la gran responsabilidad de tomar las propias decisiones. Esa responsabilidad que viene con la absoluta libertad de elección es lo que construye una auténtica existencia humana.           

lunes, 8 de julio de 2013

Un taxista conversador


En una película cómica - dramática que se respete, él o ella se sube a un taxi. Pero la escena no queda allí, el señor de rostro noble que va conduciendo decide romper el silencio con una pregunta: "¿se encuentra bien?" A partir de allí se desencadena una relación respetuosa, amistosa, cordial entre el taxista y el pasajero, que en este caso por lo regular es el protagonista de la película. Confesiones y apoyo mutuo van y vienen. 

Se lee bonito...pero, cuando lo trasladas a ésta realidad ya no se ve tan agradable. Bajo ese sol abrasivo esperaba transporte. Que sopor...que calor..."puro sol de agua mijita" diría mi abuela materna que en paz descanse. En ese momento se me salió la fe torcida que tengo y le recé al todopoderoso para que pasara uno rápido, "Dios mío..." Como me escuchó (creo...) al ratito (que me pareció una eternidad) pasó uno y en mi desespero por llegar a mi destino me subí al primero que divisé, algo de lo cual me arrepentí después.

Con un suspiro le dije que por favor me dejara en tal parte, "claro mi reina" contestó. No pude menos que quedarme tiesa en tanto una señal de alarma se activaba en mi cabeza. "Hubiera preferido que nos diera un golpe de calor antes que subirnos aquí" susurraba esa vocecita en mi cabeza. El tipo, que llevaba unos lentes que solo le quedan bien al vocalista del grupo argentino La Mosca Tse Tse, me preguntó de repente, a sus anchas, como si me conociera desde hace mucho tiempo... 

Él:  ¿pegándole duro a la guitarra?

Yo:  ...no...esto no es una guitarra...

Él:  cuando estaba pagando servicio tenía un amigo que le gustaba la música, ese man si que le botaba corriente a eso

Yo:  ......

Él:  yo si no, es que eso tiene tanta cosa ¿si o no? empezando porque hay que cuidar esas vainas (instrumentos) 

Yo:  ......

Pensé que interpretaría mi silencio como una gran señal que le estaba enviando de que no deseaba conversar, tenía muchas cosas en mente y la confianza minada. Pero él siguió. Un trancón trajo de vuelta sus palabras.

Él:  eh ave maría, todavía ven el semáforo en verde y no avanzan, ésta gente está dormida

Yo:  ...sí, será eso...

Él:  es que con estos calores...¿ese sol si que está alborotado hoy no? parece verano pero es puro sol de agua

Yo:  ......

No me dirigía a un aeropuerto, no le había dicho "por favor acelere o el amor de mi vida se me va en ese avión" como en la película que ya les mencioné, pero no pude evitar que un suspiro de alivio se me escapara al llegar donde deseaba, como si realmente allí me estuviera esperando alguien con los brazos abiertos y el corazón cálido. Ahí sí cabría la pregunta "¿cómo estás?" a lo que respondería "bien, con una sensación de desconfianza que me superó, pero creo que no habría podido sentir otra cosa"

Definitivamente...la realidad y las películas poco o nada se parecen. Incluso...si lo pienso bien, en el caso hipotético de que realmente hubiera estado ansiosa por evitar que esa persona se subiera a ese avión, probablemente...muy probablemente no le hubiera alcanzado.

 

    

miércoles, 3 de julio de 2013

Últimamente he aprendido...


- A no mirar tanto el reloj, a dejar que el día fluya con sus azares y momentos apacibles. El tiempo es algo que se inventó para torturarnos, mire como se mire. 

- A no creer, de manera inmediata, en todo lo que me dicen.

- A tener más entereza a la hora de enfrentar a alguien. 

- Que ser tan amable atrae uno que otro problema (increíble pero cierto) un gran ejemplo de ello es que piden el mismo favor una...dos...hasta tres veces, luego lo siguen haciendo mientras le ven a uno la cara de imbécil.

- Y finalmente...que no es un débil aquel que entrega por completo su corazón, sea o no correspondido.

Bueno, pero...¿y mañana? ¿qué enseñanzas me traerá?


jueves, 2 de mayo de 2013


Hoy...J cumple dos años desde aquel día en el cual decidió apagar con un último suspiro la llama de su vida. Desde anoche ya me tenía invadida la nostalgia. Las luces se apagaron y yo quede suspendida entre recuerdos de nuestras gratas conversaciones, preguntándome "¿porqué?"  "¿porqué lo hiciste?" 

Es, en momentos como ese, cuando uno entiende que no está bien señalar, juzgar y llamar a los otros "cobardes" o "incapaces" puesto que no conocemos sus verdaderos problemas, sus miedos...sus temores. No todos tienen la fortaleza suficiente como para hacer a un lado sus dificultades, sus errores o fracasos y seguir caminando. 

Ahora...reposa en aquel amplio lugar donde parece siempre posarse una enorme nube gris que atrapa los cálidos rayos del sol. Un mundo en el cual...al cruzar la entrada, se siente como si una mano helada le recorriera a uno la espalda y los hombros, en tanto se respira el aroma dulzón de las rosas, que en aquella circunstancia, se convierte en el olor característico de la muerte...

sábado, 14 de julio de 2012


A las cinco de la mañana empezaron los dolores. Más tarde, ella se encontraba en una sala especial para lo que estaba aconteciendo, para que su más profundo anhelo se hiciera realidad. Y así fue. Al día siguiente, la noticia tocó las puertas de mi vida con la forma de una tierna y linda fotografía. Una niña, una pequeña y preciosa niña. "Bienvenida al mundo y a nuestra familia", pensé. Se parece a su padre, con la misma forma de la nariz y cejas, las cuales parecen como si estuvieran un poco enfadados. Bueno, ella debe de estarlo. De encontrarse en un lugar tibio y cálido, a salvo de los azares y peligros del mundo para ahora tener que crecer e inevitablemente, enfrentarse a ellos. Un día se mirará en el espejo y quizá se de cuenta: "¿en que momento crecí?" así...tal y como nos pasa al resto. Pero también, probablemente se percate de algo más. Una vez, alguien me dijo: "en la biblia están los más lindos milagros" Yo, que nunca presté atención a las clases de religión, poco después olvidé esa recomendación, porque prefiero aquellos que tienen lugar en esta realidad, que son llevados a cabo por personas comunes y corrientes. Dar forma y vida...eso sí lo considero un milagro, no como algo divino, sino como una fuerza impresionante y hermosa de la naturaleza, de lo que somos capaces. Entonces, nos levantamos una mañana y caemos en la cuenta: "¿durante cuanto tiempo nuestro corazón no ha hecho más que latir? ¿cuántos pulsos llevo en mi vida?" Pasamos de ser aquella célula que necesitaba ser vista con un microscopio, a hacer parte de un sistema de relaciones en el cual tenemos la capacidad de influenciar a los demás, de afectarlos, negativa o positivamente, esa es otra cosa, otra discusión, pero afectarlos al fin de cuentas. Pasamos de ser invisibles a convertirnos en el centro de la vida de otro, de enamorar y amar. Increíble... 



sábado, 30 de junio de 2012



Tras el acto de escribir, no solo tiene lugar el nacimiento de una idea, sino también, la aparición de una angustia. Esta preocupación radica en la barrera más terrible de todas: NOSOTROS MISMOS. Y con éste, otras que tienen un carácter tan complejo, que nos pueden pasar los años y aún así...aquella página seguirá con el único párrafo o la única frase con la que fue marcada: "Había una vez..." 

La tinta pasará a otras páginas, recordándonos aquel círculo vicioso, aquellos nefastos intentos con la apariencia de un recién nacido, o peor aún, de un embrión al que nunca se le dio vida ni luz, que nunca conoció el mundo, y que éste, en su defecto, jamás tuvo la oportunidad de leer, de examinar. 



miércoles, 28 de marzo de 2012

Aún...a pesar de varíos días trascurrídos desde aquella maravillosa experiencia...sigo levantándome cada mañana para darme cuenta de que jirones de mi piel reposan en la superficie de la cama. Inmediatamente los comparo con mis recuerdos: translúcidos, delicados...frágiles. Una nueva capa de piel aparece para protegerme. Nuevos recuerdos, hermosos instantes a los cuales les tomo innumerables fotografías mentales, repasándolas una y otra vez, se levantan como un fuerte muro, sin dejar la realidad de lado, para así continuar soñando, para detener el tiempo, dar vuelta atrás en mi mente y darme cuenta de esos preciosos regalos que nos brinda la vida: la sonrisa de la persona amada, un abrazo de los que más nos quieren, una preciosa vista de la existencia en todo su esplendor, de las maravillas que ha creado nuestro implacable planeta, del suave movimiento de sus labios cuando dice "te quiero"

Así como esta piel se cae, los malos recuerdos, los malos tiempos se van resquebrajando para al fin ser reemplazados, ser desplazados al "punto y final", por aquellos que dan esperanza, que nos arrebatan una carcajada y nos hacen pensar que el mañana puede ser mejor al despertarnos junto a él/ella...quién no es más que la personificación de nuestros más dulces sueños.

jueves, 9 de febrero de 2012


Veo como ésta pequeña línea titila...y rápidamente me encuentro con la preocupación sobre qué escribir. ¿La contaminación? No, huimos de ese tema por el simple hecho de que a pesar de ser conscientes de nuestros actos, preferimos mirar hacia otro lado. Es fácil evitar esa sensación de que estamos corriendo peligro haciendo como si no fuera con nosotros, asi que no. ¿La guerra? Oh...pero si estamos tan rodeada de ella que hasta las noticias sobre la misma nos hastía. Vamos...que ante eso hay quienes preferimos cambiar el canal, pasar de largo. Por eso hay momentos en los cuales no culpo a la gente por preferir las revistas rosa.

¿Entonces que? Ya me gustaría ser una superheroína, desaparecer la hambruna del mundo, etc, etc, etc, todo eso y mucho más. Pero no, aquí estoy con una inquietud aparentemente ridícula...por que nos hemos acostumbrado a verlo así. Esto me recuerda a los exámenes del colegio o del instituto, como le quieran llamar.

- Escriba cualquier cosa

Aquella mujer resoplaba exasperada mientras esperaba con la mano tendida a que le entregara la evaluación. Yo le echaba una ojeada rápida a su rostro avinagrado para luego volver a concentrarme en la hoja. Ella movía los dedos rápidamente, apurándome (desde entonces odié ese gesto). Miré hacia el reloj, todavía había tiempo, pero no, para ella ya era suficiente.

De mala gana le entregué el examen, sintiéndome realmente inconforme con esa respuesta al final tan mal elaborada, bueno, para mí lo estaba. Sin embargo ante los ojos de esta señora de la cual no recuerdo el nombre, pero cuyo rostro es uno de los tantos maestros y maestras que les daba simplemente igual si sus estudiantes eran capaces o no de redactar lo mejor posible, así estuvieran equivocados, estaba bien...ella solo quería, como se dice coloquialmente, "salir del paso".

El único consuelo, aunque muchas y muchos no estarían de acuerdo conmigo, eran las dos horas de literatura que le seguían. Con un rostro que no pasaba de unas cejas muy unidas, en un gesto gruñon, miraba por encima de sus gafas, mientras nos leía, escrutándonos con la mirada. Siempre alzaba una ceja, escéptico, cuando por cosas extraordinarias en esta vida pillaba con un libro a alguno. Se le podía leer en la cara: "¿pero que mierda estás leyendo? ¿Walter Riso? ¿Carlos Cuauhtémoc Sánchez?" Seguido de una reprimenda cargada de comentarios ácidos. Vamos...que hubo un tiempo en el que esos libros estaban de moda.

Los periodos académicos pasaban rápidamente entre ensayos de capítulos, reseñas, resúmenes...y entre una cosa y la otra nos enseñó algo que a mi parecer es más valioso que todos los temas que trabajamos durante aquel tiempo, algo que tengo grabado a fuego en mi mente. El acto de escribir, antes que tener en cuenta aspectos técnicos, es una actividad que implica un análisis constante de uno mismo y de la relación que se tiene con el mundo. Hay un momento mágico y es cuando se está tratando de plasmar las ideas, cuando se intenta dar vida a ese mundo que aguarda en lo más hondo de cada uno.

No importa los años que se tengan o si se es un escritor famoso...escribir nunca será una labor fácil, requiere de paciencia, perseverancia para plasmarlo en aquella hoja o en la pantalla de esta PC. Escribir por escribir...o lo que es lo mismo, escribir cualquier cosa simplemente por cumplir, por andar a la carrera o porque no nos queda de otra, es llevar a cabo una actividad vacía, sin sentido...sin sentimiento alguno. Es, por ejemplo, como preparar un platillo, lo haces pero sin ganas y eso se refleja a la hora de probarlo...cuando le das el primer mordisco. El secreto de la delicia, de la buena sazón está no solo en saber elaborarlo, sino también en ponerle mucho empeño, disposición...ánimo.

Igual, cuando abres por primera vez un libro o cuando revisas esos ensayos viejos y polvorientos, lo notas desde la primer página: el amor con la cual cada frase fue plasmada. Y te sumerges, te pierdes, identificándote con tal o cual personaje, con las circunstancias. La palabra se convierte en un puente romántico, idílico, adentrándonos en el misterio, aguardando sorpresas. Si los seres humanos aprendiéramos desde muy chicos a comunicarnos de esta forma...es bastante probable que dejáramos de lado otras que ante todo no hacen más que lastimarnos, nos hieren y destruyen al otro o a comunidades enteras.



miércoles, 1 de febrero de 2012


Hace poco me encontré con un poema que me dejó en silencio. "Simplemente hermoso" "precioso" era lo que pasaba por mi mente, leyéndolo una y otra vez.


La vieja sirena (fragmento)

"Si nunca despertaste en sobresalto
febril, precipitándote hacia el lado
vacío de tu lecho, tanteándolo
con manos que se obstinan vanamente
contra implacable ausencia.

Si no sentiste entonces la muerte
desgarrándote en vida y agrandando
el vacío entre tus venas inflamado,
el vano apartamiento de tus muslos,
el ansia de tu sexo.

Si no rompió tu voz ese gemido
que acuchilla la turbia madrugada...
es que en tu corazón no ardía la hoguera
que llamamos amor.

En ella me consumo y es mi grito
tu nombre: a ti me abro en carne viva.
Mi piel muere en espera de la tuya,
mi sexo late con ansiosa boca
de pez en la agonía.

Y al no llegar tus labios con tu bálsamo
ni el fuego sosegante de tu lengua
mi mano se fatiga inútilmente
en estéril caricia.

Porque tan solo tú tienes las alas
para el vuelo que mata y da la vida."


José Luis Sampedro
(España, 1917)


A propósito de este personaje...

Economista y escritor español nacido en Barcelona. Ejerció la docencia en la Universidad de Manchester y fue catedrático de estructura económica en la Universidad Complutense de Madrid (1955 - 1969); también ejerció como subdirector (1962 - 1969) y asesor (1979 - 1981) del Banco Exterior de España, siendo senador por designación real (1977 -1979). Se ha ocupado de diversos aspectos de la actividad económica, es especial de la política industrial y de la dinámica interna de la economía. Entre sus obras económicas podemos destacar: Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Conciencia del Subdesarrollo (1973), Las fuerzas de nuestro tiempo (1967) e Inflación: una versión completa (1976). Es un novelista muy prolífico, de notoria popularidad y continuos éxitos. De sus obras literarias se pueden destacar: Congreso en Estocolmo (1952), El río que nos lleva (1962), El cabello desnudo (1976), Octubre, octubre (1982), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990) y Real sitio (1993). Desde 1990 es miembro de la Real Academia Española.

Galardones...

Menéndez Pelayo (2010)
Nacional de las Letras Españolas (2011)

Quiero aclarar lo siguiente: el poema y la breve biografía han sido extraídas de El Poder de la Palabra, www.epdlp.com. Una página que recomiendo y a la cual tengo mucho que agradecer, en especial por la sección de música.



domingo, 1 de enero de 2012

Había devorado lentamente el libro, como quien se sienta ante un delicioso platillo y lo degusta con toda la paciencia del mundo, me había sumergido tanto...que me sentía ajena. Sin embargo, la señora de la banca me trajo de nuevo a la realidad, disipando mis ensoñaciones, soplando la vela de mi imaginación por un instante, volviéndome presa de la nostalgia.

Un nuevo año comenzaba, todos reían y se movían al compás de la música. El aire se colmo de los más extravagantes y clásicos sonidos, algunos (por no escribir la mayoría) carentes del más mínimo sentido y otros con los cuales pensaba..."ah, ese es bastante viejo, me recuerda..." En medio de mis reflexiones, por que mi mente se me parecía a una enorme locomotora antigua sin freno, hacía uso de la palabra mientras mis ojos se entretenían con la forma en como la gente expresaba su felicidad, su contento.

La noche se sentía joven y tardía al mismo tiempo, alcé la vista al cielo por un momento y me quedé allí entretenida, viendo aquellos diminutos y lejanos destellos de las escasas estrellas. "Debería irme a descansar" Caminando, disfrutando un poco del frío de la noche, rememoré aquel libro que me había capturado tanto, pero un figura menuda, sentada en una banca, arrebató mi atención.

En su rostro estaban las marcas, los surcos de los años, de la batallas libradas, de la tristezas y las preocupaciones. Tenía una mirada cansada que atrapó la mía. Estaba allí, sola frente a una casa a oscuras, así como sus ojos...con el fantasma de lo que podría ser una sonrisa. Mis pasos se hicieron más lentos, con el corazón recibiendo gotitas de tristeza.

Es claro, no podemos solucionar todos los problemas del mundo y aún así no pude evitar sentirme impotente mientras con cada pisada la dejaba atrás, alejándome de ese episodio de silencio y adentrándome de nuevo en el ruido. Ella fué como una piedra arrojada al lago calmo de mi alma, recordándola de tanto en tanto, dándome cuenta de lo mucho que nos olvidamos de los otros, de sus penas y sufrimientos que les consume la vida, al estar tan inmersos en nuestras propias alegrías.

No está de más regalar calor humano y sonrisas, pueden salir por montón...y son gratis.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Amo mi cuerpo de mujer,
amo mis curvas, mi
espalda suave y tensa
como un arco.
Amo las noches frescas
donde la brisa se convierte
en mi amante furtivo y
el frío del invierno en
el cual anhelo las caricias
tiernas y traviesas de
mi amor, traspasando
mi alma, mi corazón,
hirviendo mis entrañas.
Amo las noches calurosas,
descansando descarada,
desnuda en la cama,
dueña y esclava de sus
besos ardientes, de nuestra
hambre incontrolable de
devorarnos el uno al otro.


LÚTHIEN
Hace poco recibí un e-mail, llamado "La Muerte de la Conversación" Lo cual no era para nada extraordinario, es algo que ya se ha venido notando desde hace un buen tiempo. Pero...no pensé que lo vería desde tan cerca y de una forma...hmm...un tanto nostálgica ¿quizá? Bueno, ese último punto es algo que le agrego probablemente porque en ocasiones, como le ocurre a los demás, el día de hoy amanecí con la luna...luna...lunática, ¡ja!

En fin, que observé por encima de mi bebida, dos mesas más allá, una pareja. Ella se veía hermosa con su ropa ajustada y sus zapatos altos, sonriéndo, coqueta...a quien quiera que estuviera al otro lado de la línea. "No es para tí ese destello en su boca chico" pensé mirando a aquel a quien ella tenía en frente, del cual no se percataba y parecía importarle un pimiento.

Él se veía incómodo, por supuesto, ansioso se recostaba en la silla y luego volvía a enderezarse, bebiendo su cerveza. Por el ojo de mi mente lo vi solo en esa mesa, con esa silla vacía. "¿Qué estás esperando?" le pregunté en silencio, como si pudiera escucharme. En ese instante él alargo la mano y tomó la de ella en una caricia tierna, enamorada...casi suplicante me atrevería a manifestar, de que lo mirara, de que por primera vez en la noche se diera cuenta de que él estaba allí.

Porque su rostro...¡ah! su rostro contenía amor. Sus gestos eran suaves, tímidos, con una mirada llena de ternura que ella probablemente....no probablemente no, que ella no entreveía porque se encontraba en otro universo, ajena a las manifestaciones sencillas, pero hermosas y poderosas de alguien que trataba de entrar en su corazón o de que al parecer ya se alojaba allí pero no era apreciado como se debería.

Tan cerca pero tan lejos. Irónico...no es necesario que nos separe un océano, o kilómetros y kilómetros de camino para sentirnos solos ante aquel a quien adoramos tanto, solo un maldito celular, entonces la palabra muere. Así pueden empezar a marchitarse muchas de nuestras interacciones, nos aleja, nos distancia...interrumpe el acto delicioso de disfrutar de la palabra con alguien, ver...oír, el contacto con ese otro, cara a cara, que al final es tan imprescindible, lo que nos hace humanos.